lunes, 5 de julio de 2010

La impresora es un dispositivo más que asentado en nuestro día a día, podríamos decir incluso que ya no le hacemos ni caso. Está ahí, es un aparato más, de donde recojo los papeles que escupe cuando le doy al botón “Imprimir”.
Como podemos imaginar, hubo un tiempo en que esto no era así, y tener una impresora era un hazaña épica. Las impresoras matriciales de 9 agujas, aquellas que si mirabas la letras o números de cerca podías ver perfectamente como los puntitos negros conformaban cada una de ellas, algo así como el famoso “Un domingo de verano en la Grande Jatte“, del neoimpresionista Georges Pierre Seurat.  Lo mejor de aquellas impresoras era el nivel de insonorización que alcanzaban, auténticas obras maestras de la ingeniería acústica, si es que antes nos conformábamos con cualquier cosa…
No es ninguna novedad, las impresoras en 3D existen hace tiempo, el hecho que estoy observando, es que cada vez están más cerca del gran mercado, debido como siempre a la aparición de nuevas tecnologías, que abaratan las anteriores.
Las impresoras en 3D tienen su gran mercado, y podríamos decir que existen, en gran parte por una necesidad muy concreta, y es la de poder construir prototipos de los diseños. Si miramos que dice el diccionario de la RAE, sobre la palabra prototipo, vemos que dice así: “Ejemplar original o primer molde en que se fabrica una figura u otra cosa”. No me acaba de gustar la definición, pero ya nos avisa de que estamos fabricando una primera figura de algo; o sea, partiendo de un diseño o planos, un prototipo es la primera unidad fabricada, hasta no hace mucho, de manera casi siempre artesanal, y que sirve para el estudio y presentación de este diseño. El prototipista (que como otras muchas palabras técnicas no aparece en el diccionario de la RAE), es un tipo de profesional de los que puedo decir que comparten un perfil muy parecido, aunque esto es opinión mía y basada en mis vivencias, son auténticos manitas, meticulosos, metódicos, ordenados y suelen vivir con pasión los procesos de creación de las piezas. Ya me diréis si ha sido coincidencia.
Existen muchos ejemplos de prototipos famosos, sobre todo, para que todos tengamos una referencia muy común, muchos coches que se exponen en los grandes salones del automóvil como novedad mundial, son prototipos construidos manualmente, en la mayoría de los casos.
Para acabar, y así daré pie a otro artículo en el futuro, a toda esta nueva tecnología asociada a la creación de prototipos de manera más rápida, se llama rapid prototyping, y aunque las impresoras en 3D son unas de las técnicas usadas, en futuras entradas, hablaremos de estos nuevos procesos de fabricación. De momento os dejo un vídeo interesante, sobre cómo ha ayudado esta tecnología a los equipos de la Fórmula 1, gran consumidora de tecnologías puntas.